1997 - Isaac Noel Nicola Romero



1997 - Isaac Noel Nicola Romero

Guitarrista y pedagogo. Nace en La Habana, el 11 de abril de 1916 y muere el 14 de julio de 1997. El legado de Isaac Nicola no sólo lo hallamos en su contribución al estudio de la guitarra, sino también, en la tradición de enseñanza de ese instrumento. Dedicó más de 50 años a la enseñanza académica de la guitarra, y su método, en su forma actual, recoge toda su experiencia pedagógica desarrollada a partir de la escuela de Tárrega que recibió del maestro catalán Emilio Pujol. Premio Nacional de la Enseñanza Artística en 1996, maestro de maestros, era considerado como padre de una aún discutida Escuela Cubana de Guitarra.

Inició sus estudios de guitarra en 1931 con Clara Romero de Nicola, con la que se graduó de profesor de guitarra en 1934 en el Conservatorio Laura Rayneri, patrocinado por Pro-Arte Musical; este título, junto al de Augusto Comdom Sastre, fueron los primeros oficialmente expedidos por el Ministerio de Educación en el país.

Entre 1934 y 1937, fue discípulo de armonía e historia analítica de la música, en el Conservatorio Bach, de María Muñoz de Quevedo. En 1939 viajó a París con objeto de estudiar con el guitarrista, investigador y pedagogo Emilio Pujol, alumno de Francisco Tárrega, y armonía con Jion Gallon, a la vez que ofreció conciertos en el Circle Tárrega y en la Asociación Daniel Fantra de esa ciudad.

En París, a la sazón, vivían otros importantes guitarristas: Miguel Llobet, Regino Sainz de la Maza y Andrés Segovia.

Con Pujol, Nicola estudió a los vihuelistas del siglo XVI: Luis de Milán, Luis de Narváez y otros. Estos estudios los completó en la biblioteca de El Escorial, donde profundizó sobre la historia de la guitarra. También frecuentó el Cercle Tárrega, presidido por su profesor, en el cual se reunían los amigos de la guitarra. Además, con Pujol visitó Londres y Niza.

En 1939 se trasladó a Biarritz y más tarde se estableció en San Juan de Luz, donde permaneció hasta 1940, en que se trasladó a España, donde se instaló en la provincia de Zamora, y de allí viajó a Madrid, donde conoció a Regino Sáinz de la Maza, quien por entonces prepara, para su estreno —al que Nicola asistió— en Barcelona, el Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, a quien Nicola había conocido en París cuando concluía la obra. En Madrid continuó sus estudios con Pujol, y, además, se relacionó con el guitarrista Daniel Fortea.

De Nicola expresó Emilio Pujol:

"Isaac siente profunda y noblemente el arte. Probablemente lleva esta cualidad en su alma desde antes de nacer. Su espíritu de artista se refleja en sus gustos, sus pensamientos y sus actos; quisiera, sin embargo, que su reflexión equilibrada y su serenidad de espíritu, no impidan la expansión de un temperamento fuerte, sensible y dúctil a la vez. [...]. Es una gran satisfacción para mí encontrar en su colaboración inteligente, el espíritu culto y profundo que inútilmente hubiera buscado entre los ejecutantes generalmente frívolos o ambiciosos de triunfos fáciles y provechosos.”

En 1940 regresó a La Habana, y más tarde viajó a Nueva York, ciudad en la que continuó sus relaciones con el guitarrista cubano José Rey de la Torre, residente por entonces en aquella ciudad. Con De la Torre ofreció en 1941, en La Habana, un concierto, del cual expresó Nena Benítez: “... Isaac Nicola es un artista de fino y depurado estilo; estudioso, concienzudo, y muy cuidadoso además de la obra a interpretar; va ya en camino de esa perfecta madurez, que el artista que ha llegado ya, lleva en sí. Rey de la Torre, hace años que viene triunfando en el difícil empeño del concertista; otras veces hemos elogiado su labor, muy fina también. Estos dos jóvenes artistas dividieron el programa en tres partes: la primera a cargo de Isaac Nicola, la segunda de Rey de la Torre, y la tercera de ambos, como concertistas a dúo.”

En 1942 comenzó a impartir clases, en sustitución de Clara Romero de Nicola, en Pro-Arte Musical. En 1948 ingresó como profesor auxiliar en el Conservatorio Municipal de La Habana, y en 1951 pasa a profesor titular, y ofrece algunos conciertos.

En 1957 se presenta por última vez en público como concertista, ocasión en que estrena Danza característica, de su alumno Leo Brouwer. Desde entonces se dedicó por entero a la enseñanza. Entre 1960 y 1966, dirigió dicho plantel. De 1963 hasta 1976, fue profesor de la Escuela Nacional de Música (Cubanacán), en este último año, pasa al Instituto Superior de Arte, en el cual se retira en 1979.

Como maestro, Nicola considera que la guitarra es “posiblemente el instrumento más difícil que existe para llegar a dominarlo y hacer música en serio [...]. En la guitarra no hay nada hecho, el instrumento no puede dar menos de sí; están la caja y las cuerdas, todo lo demás va por el intérprete. Es muy fácil equivocarse; las manos realizan distintas funciones, y lo primero por definir es el dilema de la mano derecha, si va a tocar con uñas o sin ellas; ya en el timbre se refleja mucho la personalidad del ejecutante. Hay que trabajar muy duro para encontrar el mejor timbre y el mejor sonido del instrumento. El volumen es una tragedia en la guitarra [...]. Y pienso que es el instrumento en donde el intérprete tiene que hacer más el sonido [...]». Nicola considera que el guitarrista sea, «más que un aspirante a intérprete, un aspirante a músico”.

En 1982 fue uno de los fundadores del Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, del que desde entonces fue miembro del jurado.

Recibió en 1997 el Premio Nacional de Música.