2005 - Pablo Milanés



2005 - Pablo Milanés

Pablo Milanés Arias. Una de las voces más reconocidas en la canción en lengua española. Cantautor fundador del movimiento de la Nueva Trova junto a Silvio Rodríguez y Noel Nicola. Su música posée una gran influencia del filin. Es autor de temas tan conocidos internacionalmente como Yolanda y Para vivir.

Nació en Bayamo, el 24 de febrero de 1943. Inició sus estudios de piano en 1952 en el Conservatorio Municipal de La Habana (hoy Conservatorio Amadeo Roldán), que abandonó muy pronto. A partir de entonces lo guiaría el pianista-repertorista y compositor Candito Ruiz; otro de sus guías fue el declamador y pianista - repertorista Luis Carbonell. Pero su gran escuela fue escuchar al dúo de María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo, Abelardito Valdés, Barbarito Diez, Benny Moré, Vicentico Valdés y al chileno Lucho Gatica.

Profesionalmente comenzó su carrera artística con el Cuarteto del Rey (1959-1963) -del que fue voz prima-, cuyo repertorio, entre otros tipos de canciones, estaba integrado por negro spirituals, rigurosamente trabajado en el montaje de las voces por Luis Carbonell, aprendizaje decisivo en el desarrollo posterior de Pablo como artista, en cuya casa escuchó las obras del compositor alemán Juan Sebastián Bach, que Carbonell acostumbraba ejecutar en el piano.

Entre 1964 y 1966 trabajó con Los Bucaneros, antes, en 1963, se había dedicado a cantar como solista sus propias canciones, influidas por el filin y la obra de Michel Legrand y Johnny Mathis. Sobre lo que representó el filin para él, expresó: "Yo escuchaba música popular cubana a través de la radio, pero cuando escuché el filin en persona — a un amigo del barrio — fue un choque tremendo el descubrimiento de la utilización de la armonía que venía escuchando tanto en la música norteamericana de la época, y en función del castellano y de una forma de decir en cubano, que me convencieron de que aquello era todo un movimiento."

Más tarde influirían en él el movimiento tropicalista brasileño, la música de vanguardia de Estados Unidos, así como algunos cantantes europeos de las décadas del 50 y 60. Sus vivencias y conocimientos del bolero y el son, son pilares en su desarrollo ulterior como compositor e intérprete.

Su labor de rescate de obras consideradas joyas de estos géneros, demuestra su cabal conocimiento de los mismos; particular interés tiene para Pablo como intérprete, Miguelito Cuní, con quien años más tarde grabó el bolero Convergencia, de Bienvenido Julián Gutiérrez, Marcelino Guerra( Rapindey), y las interpretaciones del Conjunto de Félix Chapotín que escuchó por la radio y en victrolas.

A decir de Leonardo Acosta: “Después de varias canciones dentro de la línea del filin como Tú mi desengaño, Estás lejos y otras, vinieron las de sabor más barroco (Ya ves, y yo sigo pensando en ti...). Y se podía encontrar en algunas cierta influencia de los giros melódico - armónicos de Michel Legrand. Pero el número que realmente marca un hito en la historia de la canción cubana fue Mis veintidós años, cuya segunda parte estaba en ritmo de guajira - son. Absolutamente cubana y de inusitada originalidad, esta “guajira”, con su contraste entre el lirismo de la melodía y el obsesivo bajosonero, impresionó a todos."

En 1967 crea Yo vi la sangre de un niño brotar, con la que inicia su etapa de creador de canciones de contenido social, acorde con lo que pasaba en el continente americano, expresión que tiene su punto más importante para lo que después sería el Movimiento de la Nueva Trova, que se concreta, ese mismo año, con el Encuentro de la Canción Protesta, auspiciado por la Casa de las Américas, que ya era muy fuerte en otros artistas de la región y también en Europa, y que en Cuba tuvo resonancia no solo en Pablo, sino, además, en Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Vicente Feliú y otros.

En 1968, ofrece su primer concierto con Silvio Rodríguez en la Casa de las Américas. Ésta sería la primera muestra de lo que más tarde, en 1972, surgiría como el movimiento musical popular de la Nueva Trova. En ese mismo lugar conocería a los miembros de la élite cultural y musical de otros países americanos con los que compartía sus preocupaciones sociales. Violeta Parra, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Simone, Vinícius de Moraes, Milton Nascimento, Víctor Jara entre otros muchos, pasaron por la Casa de las Américas en aquella época.

De este período es Su nombre puede ponerse en verso, con texto del poeta Félix Pita Rodríguez y Si el poeta eres tú, con texto de Miguel Barnet.

En 1969, por iniciativa del cineasta Alfredo Guevara, presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), se funda el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, (1969-1974), bajo la dirección del guitarrista y compositor Leo Brouwer, al que pertenecieron, entre otros, Silvio Rodríguez, Eduardo Ramos, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, Emiliano Salvador y Sara González.

A través de este Grupo, tanto Pablo Milanés como otros destacados músicos cubanos, participan en un taller creativo donde se formaba a jóvenes talentos cinematográficos cubanos enseñándoles lo mejor de la música cubana, que posteriormente quedaría plasmado en una generación de cineastas que fundían a la perfección música y cine. Esta etapa de Pablo Milanés abarca desde finales de los sesenta hasta mediados de los setenta, y va repleta de temas icónicos del artista: Yo no te pido, Los años mozos, Cuba va, Hoy la vi, Yolanda, No me pidas, Los caminos, Pobre del cantor, Hombre que vas creciendo, Yo pisaré las calles nuevamente, y otras.

A mediados de la década del 70, Pablo funda su propio grupo y pasó a formar parte del Movimiento de la Nueva Trova. Sobre las características de su obra ha dicho Leonardo Acosta: "(...) El tratamiento musical es muy variado, desde la utilización del guaguancó (Los caminos) hasta el calypso y otros ritmos caribeños (Soy del Caribe), sin obviar, desde luego, el son. Los temas tratados en sus textos pueden ser amorosos, políticos, sociales o reflexivos sobre el paso del tiempo, la adolescencia, la juventud perdida, los avatares del trovador, la amistad o la alegría de vivir."

Poéticos y profundos son los textos de las obras de este compositor, aun en los más diversos temas que aborda: problemas políticos, sociales, conflictos amorosos de la pareja; en los primeros se expresa con optimismo, a veces vislumbrando el futuro; en los amorosos, sin embargo, plantea las dificultades que encuentran las parejas para alcanzar su plenitud. No es una contradicción, es manera objetiva de enfrentar todas las aristas en que viven y actúan las personas en su entorno social. Porque las cosas no se pueden separar mecánicamente; para Pablo, el amor es uno, aunque visto desde diferentes ángulos.

Como creador e intérprete ha explotado casi todos los géneros de la música popular cubana y la de casi todos los otros países de América Latina y el Caribe.

A principio de los años ochenta, Pablo Milanés forma su propio grupo, con la colaboración de varios amigos que estuvieron con él en el GESICAIC. Esta etapa se caracteriza por la riqueza de los recursos musicales utilizados y por la variedad de los géneros entremezclados, aunque sus contenidos siguen teniendo un fuerte trasfondo social. Un álbum importante en la vida de Pablo Milanés fue el titulado Querido Pablo, un disco homenaje grabado con algunos de sus grandes amigos, y en el que participan músicos de la talla de Víctor Manuel y Ana Belén, Luis Eduardo Aute y Mercedes Sosa, entre muchos otros. Este disco tuvo una secuela en 2001, que llevaba el título de Pablo Querido.

En 1982, con su grupo integrado por Emiliano Salvador, piano; Eduardo Ramos, bajo, y Frank Bejerano, batería, realiza una gira por México, en la que participó también Silvio Rodríguez, ocasión en la que intercambiaron puntos de vista con el compositor mexicano Rubén Fuentes, orquestador del cantante Marco Antonio Muñiz, quien por entonces entraba en contacto con el repertorio de Pablo y Silvio.

Brasil es otra plaza en la que Pablo actuó en 1983; fue un acontecimiento, pues desde que en 1959 Ignacio Villa (Bola de Nieve), se presentara ante el público de ese país, no lo había hecho ningún otro.

La Cámara Municipal de Río de Janeiro le entregó la máxima condecoración que se otorga a un visitante extranjero. Después actuó en teatros de Río y en Sao Paulo, en algunos de ellos con el compositor brasileño Chico Buarque.

Después, con Silvio Rodríguez, se presentaría por vez primera en Ecuador y Argentina. En 1988, Pablo viaja con su nuevo grupo — ahora integrado por Miguel Núñez, piano y teclados; Orlando Sánchez, saxofón, clarinete y teclados; Eugenio Arango, percusión cubana y tambores batá, además de los viejos miembros, Eduardo Ramos, bajo y Frank Bejerano, batería — a España, donde hace actuaciones, graba y canta con la cantante Tania Libertad.

De regreso a Cuba se presenta en el Teatro Karl Marx, para después marchar a México, donde actuó en el Distrito Federal, Tampico, Monterrey, Guadalajara y Puebla.

En 1989, ofrece conciertos en varios municipios de la capital, con el título Canción en el barrio; graba Años III, con Luis Peña (El Albino) y Octavio Sánchez (Cotán), y se plantea “rescatar” para un público joven, lo más granado de las canciones del movimiento filin, en el que incluye piezas de su etapa filinesca, con la firma del sello PM Records, perteneciente a la institución que vio la luz en 1993: la Fundación Pablo Milanés.

En 1996, realizó otra larga gira por España, en compañía del cantante asturiano Víctor Manuel, con el que hizo alrededor de veinticinco presentaciones. En 1997 regresó a Europa, esta vez actuó en Portugal e Italia; y otra vez América Latina: Costa Rica, Venezuela, Colombia y Chile, y en el Lincoln Center de Nueva York.

En el orden de la creación, el tema del tiempo ha sido una de las constantes en la obra de Milanés, sus variantes, alternativas, profundidad y sencillez, es lo que caracteriza este aspecto de su obra como compositor.

Como cantante - su voz es de un amplio registro-, Pablo nunca recibió clases de técnica vocal, pero sí se nutrió de casi todos los géneros musicales, cubanos y extranjeros.

Veinte años después, un buen puñado de artistas se vuelven a reunir para cantar al son de Pablo Milanés. En esta ocasión, además de amigos "clásicos" de Pablo, se unen artistas de la nueva música pop, como Fher (el cantante del grupo mexicano de rock Maná), Marco Antonio Muñiz o Armando Manzanero.

Fue nominado al Premio Grammy Latino por Vengo naciendo, mejor álbum de música pop 2000.

Se le otorgó en 2005 el Premio Nacional de Música.

Ese mismo año compone una parte de la banda sonora de la película Siempre Habana dirigida por Ángel Peláez. De entre sus muchas canciones, son especialmente famosas: Yolanda, Yo me quedo, Amo a esta isla, El breve espacio en que no está, Para vivir y Cuánto gané, cuánto perdí.

En 2011, después de 28 años sin realizar una gira de carácter nacional Pablo emprendió un periplo por todo su país. Durante su paso por Las Tunas, en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García le fue otorgada la Réplica de la Pluma del Cucalambé. El último concierto de esta gira debe efectuarse el 28 de enero en la Isla de la Juventud.

Numerosos artistas han colaborado con él, entre los que destacan: Ana Belén, Maná, Luís Represas, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Caco Senante, Ismael Serrano, Joan Manuel Serrat, Los Van Van, Carlos Varela, Lilia Vera y Víctor Manuel.

Pablo Milanés ha logrado respetar un pacto de simpatía — a prueba de imprevistos y distancias — con la sensibilidad de varias generaciones de hombres y mujeres. Esta doble razón de ser cronista y protagonista de su época ha sido traducida por el cantor a una convicción existencial: lo humano no va a morir.